Cuento: La cucharada estrecha ( Tale: The narrow scoop)

Me gusta este cuento de Cortázar. Muestra nuestro comportamiento  respecto de los defectos que vemos en otros.

I like this short story of Cortázar. It shows our behavior regarding the defects we see in others.

Un fama descubrió que la virtud era un microbio redondo y lleno de patas. Instantáneamente dio a beber una gran cucharada de virtud a su suegra. El resultado fue horrible: Esta señora renunció a sus comentarios mordaces, fundó un club para la protección de alpinistas extraviados y en menos de dos meses se condujo de manera tan ejemplar que los defectos de su hija, hasta entonces inadvertidos, pasaron a primer plano con gran sobresalto y estupefacción del fama. No le quedó más remedio que dar una cucharada de virtud a su mujer, la cual lo abandonó esa misma noche por encontrarlo grosero, insignificante, y en un todo diferente de los arquetipos morales que flotaban rutilando ante sus ojos.

El fama lo pensó largamente, y al final se tomó un frasco de virtud. Pero lo mismo sigue viviendo solo y triste. Cuando se cruza en la calle con su suegra o su mujer, ambos se saludan respetuosamente y desde lejos. No se atreven ni siquiera a hablarse, tanta es su respectiva perfección y el miedo que tienen de contaminarse.

A Fama discovered that virtue was a round microbe and full of legs. Instantly he gave a great spoonful of virtue to his mother-in-law. The result was horrible: This lady gave up her scathing comments, founded a club for the protection of lost mountain climbers and in less than two months she conducted herself so exemplarily that her daughter’s faults, hitherto unnoticed, came to the fore with great shock and stupefaction of Fama. He had no choice but to give a spoonful of virtue to his wife, who abandoned him that very night for finding him rude, insignificant, and in a different whole from the moral archetypes that floated by flashing before his eyes.

The Fama thought for a long time, and in the end he took a vial of virtue. But the same thing continues to live alone and sad. When he crosses the street with his mother-in-law or his wife, they both greet each other respectfully and from afar. They do not even dare to speak to each other, so much is their respective perfection and the fear they have of being contaminated.

CORTÁZAR, Julio. Cuentos Completos/1 (1945-1966). pág 488. Ed. Alfaguara.

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